El Callejón La Carifa y la Plaza del Llano de la Fuente, como llaman habitualmente los vecinos a estos lugares de la localidad, son ya los nombres oficiales en el callejero del Casco Histórico de Casares, después de que el Ayuntamiento haya instalado placas nominativas de cerámicas en ambos emplazamientos.

Como explica el alcalde, Pepe Carrasco, se trata de reconocer de forma oficial el nombre con los que son conocidos popularmente estos lugares. Al tiempo que, en el caso del Callejón La Carifa, se homenajea a una familia de empresarios, panaderos locales que han llevado un producto de calidad y la marca de Pan de Casares por toda la Costa del Sol y pueblos del entorno.

El horno de La Carifa funciona desde 1890 en esta pequeña calle de Casares, hoy despacho de pan. Comenzó horneando el pan que elaboraban los vecinos de forma particular, y a lo largo de los años se fue transformando. Amasando ellos de forma artesanal su propio pan hasta convertirse en lo que es hoy, una panificadora que ofrece una gran variedad de productos de panadería, pero sin perder de vista su producto principal, el pan moreno artesanal.

Cinco generaciones de empresarios panaderos que se pierden en el tiempo, desde la bisabuela de Manolo López, su abuela Ana o su padre Patricio y su madre Isabel.

Desde entonces, el negocio se ha ido adaptando a lo largo de los años a la demanda de los consumidores, siempre teniendo muy presente la calidad de la materia prima, imprescindible para ofrecer un pan de calidad.

Para Manolo, Ana Mari, y sus hijos Ana, José y Manolo, su profesión y negocio es una forma de vida. Su mayor orgullo, el reconocimiento y satisfacción de sus clientes.

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