La lucha química empleada en la costa casareña consiste en la fumigación con insecticidas autorizados que deben aplicarse en esta época sobre las fases larvarias.

Las orugas están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas.

El principal efecto dañino de esta especie es el posible daño a personas, sobre todo a los niños, y a mascotas, provocado por las poblaciones situadas en áreas recreativas, parques, jardines o zonas de acampada, por lo que debe evitarse el contacto con las orugas, así como transitar por zonas muy afectadas.

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